2019, año de elecciones.

Dentro de poco más de un año, en mayo de 2019, se celebrarán elecciones municipales en Valdemoro, como en toda España. En la mayoría de las Comunidades autónomas, se votará también el mismo día para elegir los parlamentos autonómicos, y es seguro que además se convocarán para el mismo día las elecciones al Parlamento europeo. Más improbable, pero sin que podamos descartarlo, es que a estas se una la convocatoria de Elecciones Generales, para elegir Diputados y Senadores.

En cada elección, un modo de votar

En cada tipo de proceso electoral el interés del votante es distinto, lo que afecta no sólo a la participación cuantitativa, sino también a la cualitativa; es decir, no sólo el número de votantes es mayor o menos según el tipo de elecciones, sino que también varia cómo se vota, a quién se decide votar.

Probablemente, las elecciones que menos interés despiertan entre el electorado sean las europeas. La percepción más generalizada es que la Unión Europea es una estructura burocrática en la, en última instancia, que mandan los Estados a través de sus gobiernos, y en la que el papel del Parlamento, si no simbólico, es de escasa trascendencia. Cierto o no, el votante decide su voto desde esta percepción, por lo que son elecciones de baja participación, por un lado, y en las que, por decirlo de algún modo, el votante se siente más libre, o menos responsable, o más audaz, por lo que no suele plantearse un voto útil o pragmático, sino que se atreve a dar su voto a candidaturas más extravagantes, o a utilizar su voto como medio de advertencia, sin consecuencias directas, al partido que gobierna o al que encabeza la oposición.

Es por esto que no es descabellado pensar que de no haber sido unas europeas las primeras elecciones a las que se presentó Podemos, sus resultados no habrían sido los que fueron.

Valdemoro

Tras las europeas, y con la excepción de las pocas Comunidades en las que el sentimiento nacional o regional es más intenso y la vinculación con las instituciones propias más fuerte, las elecciones que menos interés despiertan son las autonómicas. En este caso, las instituciones autonómicas se perciben más bien como órganos administrativos descentralizados, limitados, de uno u otro modo, por la acción del Estado. Sin duda por esta razón, en aquellas Comunidades sin una identidad nacional definida, estas elecciones se han convocado siempre junto con las municipales, temiendo un alto grado de abstención de convocarlas de forma separada, que pudiera deslegitimar la propuesta constitucional de organización territorial, presentada como solución definitiva de nuestros recurrentes problemas territoriales.

Aunque esta coincidencia con las municipales hace que la participación sea mayor, este escaso interés hace que en muchos casos se voten candidaturas, de tipo regionalista generalmente, que no se votan en las Elecciones Generales.

Efectivamente, las elecciones municipales despiertan entre los votantes un mayor interés, aunque sin alcanzar al que pueden tener en unas Elecciones Generales. La proximidad de los órganos cuyos miembros se eligen, el mejor conocimiento, en la mayor parte de los municipios, de muchos de los candidatos por parte de los votantes, o la percepción de que la actividad del Ayuntamiento afecta más directamente a sus vidas cotidianas, están, tal vez, en el origen de este mayor interés. Por otra parte, y a diferencia de otras elecciones, en las municipales el voto a la persona, al candidato a alcalde y su lista, tenga quizás más importancia, que el voto a un partido concreto. Por lo que a menudo, el voto municipal y el autonómico de un mismo votante pueden no ir a las listas del mismo partido, sino incluso a partidos teóricamente opuestos ideológicamente.

Las Elecciones Generales, al Congreso de los Diputados y al Senado, son, sin duda, las que generan un mayor interés entre el electorado, y por ello son en las que, generalmente, hay mayor participación, y en las que el voto suele ser más conservador, pragmático o útil, sin dejarse llevar por las consideradas loables aventuras temerarias. El electorado español sigue teniendo al Estado y a su Gobierno como el principal poder que afecta a sus vidas, para bien o para mal, y se siente más motivado a participar en la elección de sus órganos que en la de los de otro cualquiera de los niveles de organización social.

Las percepciones del electorado no tienen que coincidir con la realidad, y de hecho no coinciden. La actividad normativa de la Unión Europea incide en nuestras vidas mucho más que la de cualesquiera otra de las instancias que se pueden elegir. La actividad municipal, en cambio, muy limitada financiera y competencialmente, tiene una incidencia mucho menor de la que es percibida por el electorado. Sin embargo, es la percepción del votante la que condiciona su voto, más allá de su adecuación o no a la realidad.

2015 en Valdemoro

En las pasadas elecciones municipales de 2015, el hecho quizás más reseñable fue la entrada en las instituciones municipales tanto de Ciudadanos como, de forma más significativa, de las llamadas candidaturas municipalistas. En esto Valdemoro no fue una excepción, y Ciudadanos resultó ser, para sorpresa incluso de ellos mismos, la lista más votada, y la candidatura municipalista local, Ganemos ahora Valdemoro (GaV) consiguió situarse en cuarto lugar a poca distancia de la tercera lista, la del PSOE.

Valdemoro

El resultado de las votaciones deparó una corporación más plural, con un reparto de la representación variado y muy equilibrado entre todas las candidaturas que obtuvieron concejales. Esto ha propiciado, entre otras cosas, que en esta legislatura hayan estado vinculados al gobierno de la ciudad, de una forma u otra, todos los grupos de concejales presentes en el Pleno. Unos formando parte del Gobierno municipal, otros dando un apoyo imprescindible y otro (el del Partido Popular) manteniendo el control real sobre la Corporación, a través de su ascendencia e influjo sobre gran parte del personal de la misma.

El fenómeno Ganemos ahora Valdemoro

Como quiera que el fenómeno más novedoso, y al mismo tiempo más complejo fue el de la candidatura de Ganemos ahora Valdemoro, nos referiremos especialmente a él.

El concejal de IU en la anterior legislatura, junto a representantes de Equo, fue quien dio los primeros pasos para una confluencia amplia con vista a las entonces inminentes elecciones municipales. Su propuesta consistía básicamente en la formación de una coalición entre IU, Equo y Podemos, que elaborarían una lista acordada, con un reparto de puestos teniendo en cuenta que IU tenía representación municipal y los demás no, y en la que se dejarían puestos para la incorporación de elementos independientes, provenientes sobre todo de la Asamblea Popular de Valdemoro.

Una vez que fue definitiva la decisión de Podemos de no presentarse como tal a las elecciones, algunos miembros de Podemos, a título individual, se incorporaron a las asambleas iniciales de Ganemos y apoyaron la propuesta nacida de la Asamblea Popular de Valdemoro de configurar una agrupación de electores, en la que tanto el programa como las listas fueran elaboradas por mecanismos de participación abiertos a todos los vecinos.

Este nuevo rumbo, hizo que tanto IU como Equo, partidarios de la coalición, abandonaran el proyecto para empezar a desarrollar uno propio, de acuerdo con su primera idea.

Así, comenzó el desarrollo de Ganemos Valdemoro, que posteriormente cambiaría su nombre por el de Ganemos ahora Valdemoro, para evitar posibles complicaciones en torno a la denominación. Se iniciaron asambleas abiertas para la elaboración del programa, se recogieron las 1.500 firmas necesarias para constituir la agrupación de electores y se organizaron unas primarias abiertas, con sistema Dowdall y sin listas, para la confección de la candidatura.

Valdemoro

En algún momento, Equo  descubrió más posibilidades en la agrupación de electores que en la coalición con IU, de modo que se  reincorporó al proyecto. Con ello, en Ganemos ahora Valdemoro se definían claramente varios grupos. Los dos más numerosos eran uno formado por personas que habían venido participando en la Asamblea Popular y otro formado por personas que participaban en el Círculo de Podemos. Entre ellos existía la conexión de un pequeño grupo de personas que, habiendo participado en la Asamblea Popular, también se habían incorporado al Círculo local. El otro grupo venía formado por los integrantes de Equo, poco numeroso y activo puntual y esporádicamente.

Del proceso de primarias resultó una lista encabezada en sus primeros cuatro puestos por una persona proveniente de Podemos, otra de la Asamblea Popular, otra de Equo y otra de ese grupo común a la Asamblea y al Círculo, que son los que resultaron elegidos concejales. Al poco tiempo, se produjo la dimisión, por motivos personales, tanto de la persona proveniente de la Asamblea Popular como de la del grupo común. Estas bajas serían cubiertas por dos personas integrantes de Podemos.

Este hecho, junto con decisiones previas y posteriores a él tomadas por el Grupo Municipal, va a suponer el alejamiento paulatino de una parte de las personas provenientes de la Asamblea Popular, así como de una parte del propio Círculo de Podemos.

La actividad del Grupo Municipal de Ganemos ahora Valdemoro en la oposición estuvo mediatizada por la pretensión de “gobernar para todos”, e incluso “entre todos”, lo que le llevó a prestar apoyos puntuales al anterior gobierno de Ciudadanos, como es el caso del voto favorable al Plan de Ajuste, presentado por dicho gobierno. Tras la moción de censura presentada el año pasado, junto a los grupos de concejales de PSOE, TUD e IUCM, los cuatro concejales de Ganemos ahora Valdemoro han pasado a formar parte del Gobierno municipal, asumiendo distintas Delegaciones dentro de él.

Ganemos ahora Valdemoro fue una agrupación de electores, por lo cual, una vez trascurridas las elecciones municipales, desapareció y dejó de tener personalidad jurídica alguna. Tras esta desaparición no ha existido ningún movimiento de organización y de dotar de una estructura al tejido social que formó parte de dicha agrupación de electores, salvo la convocatoria de una asamblea mensual en la que el grupo municipal de concejales que resultaron elegidos, informan, dialogan, debaten, etc., con quienes acuden a dichas asambleas. En definitiva, hoy por hoy, Ganemos ahora Valdemoro es fundamentalmente el grupo municipal de concejales y un pequeño grupo que le rodea.

Y en 2019 ¿qué?

En esta situación, ¿resulta posible plantear que pudiera repetirse en las próximas elecciones municipales un fenómeno similar a lo que fue Ganemos ahora Valdemoro en las anteriores?

Por un lado, parece incuestionable que la intención, tanto de Podemos como de sus socios IU y Equo, es la de trasladar al ámbito municipal la experiencia de la coalición de partidos Unidos Podemos; salvo en aquellos territorios en los que la existencia de una organización local propia y fuerte, impida plantear, con posibilidades de éxito, esta alternativa. Este caso no es, de ningún modo, el de Valdemoro, a tenor de la situación actual de Ganemos ahora Valdemoro ya descrita, y en donde la mayor parte del grupo más activo políticamente, que puso en marcha la Asamblea Popular y movilizó durante unos años y con cierto éxito, el tejido social, visibilizando conflictos y planteando reivindicaciones y propuestas, ha prácticamente desaparecido de escena desde hace tiempo, habiendo, al parecer, renunciado al asalto institucional, pero también, de momento, al activismo y a la movilización social.

Valdemoro

La situación, por tanto, es de reflujo del activismo local, lo que, a la vista de los planes de Podemos y sus socios, hace que la posibilidad, en este momento, de que pueda conformarse una candidatura municipalista, democrática y radical, en Valdemoro para las próximas elecciones locales, sea muy reducida.

Puede parecer que aún es pronto para plantear estas cuestiones, pero si algo aprendimos en el anterior proceso electoral municipal, es que la construcción de una candidatura de confluencia, municipalista y radicalmente democrática, requiere más tiempo, prudencia, paciencia y reflexión de la que pudimos poner entonces en el empeño, y cuya falta está sin duda en el origen del desarrollo posterior del proceso. Por eso, si realmente existe alguna pretensión de volver a intentarlo, sacando el mejor partido a todo lo aprendido entonces y después, habría que ponerse a ello lo antes posible, sin olvidar esta vez que conviene ir despacio para llegar lejos.

Pero, tal vez, en Valdemoro ya no esté el horno para bollos.

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