El futuro que nos trae los Vehículos de Transporte Concertado

Vehículos de alta gama, con detalles como disponer de agua, tener wifi y seleccionar tu propia música, frente a no pagar impuestos, al encontrarse las empresas matrices en paraísos fiscales con muy baja tributación. Conductores con traje negro y corbata, frente a una jornada laboral de 12 horas y con un salario que apenas alcanza los 1.000 euros, trabajando obligatoriamente los festivos sin ninguna compensación, disfrazando una jornada flexible con una brutal explotación de horas de trabajo interminables para obtener un salario digno. Rematamos todo este glamour con el broche de la más absoluta precariedad, con el que los conductores de estos servicios de transporte son falsos autónomos, donde ya no existe la prestación por desempleo, ni el derecho a una situación de incapacidad temporal, ni tampoco disponer de unas vacaciones anuales retribuidas. No tienen NADA.

Vehículos UberAñadimos la vulneración del ratio que contempla que por cada 30 licencias de taxi coexistan una de VTC, cuando realmente se denuncia que trabajan cuatro veces más vehículos de alquiler con conductor de los que permite la ley. Es por ello que se reclame un mayor control, sencillamente que se cumpla la normativa, que deje de manifestarse una competencia desleal e intrusismo. Deben respetar varias reglas, son vehículos reservados, no estacionados en la ciudad, sino en su base y tampoco está permitida su geocalización. Después del trayecto con el cliente deben de volver a su base. No se cumple ninguna de ellas. No sólo ocurre en Madrid, ocurre en París, en Londres, sin embargo en esta última está a punto de perder su licencia por su falta de responsabilidad respecto a varios problemas con consecuencias potenciales en la protección y seguridad del ciudadano. 

Todo estos detalles son gravísimos para el sector del taxi, como lo es para el resto de la población española que Uber sea economía colaborativa.

¿Y qué quiero decir con esto?

Me refiero a que se debe subrayar el tipo de empresas que llevan este tipo de negocios. Me refiero a que Uber es puerta giratoria, trabajadores sin contratos, turnos sin una definición de horarios, pérdidas de miles de millones soportadas por la inversión de fondos de capital riesgo. Me refiero a que Uber, de momento, pierde dinero y que Uber no es economía colaborativa en España sencillamente porque está sembrando. Y esto nos debería de preocupar muchísimo porque pretenden cambiar el mundo.  Aquí tenemos un eslabón de este tipo de economía, en el sector del taxi, apareciendo también en el sector del alquiler de pisos, o en la mensajería. Se casan verbos como compartir, prestar, alquilar con plataformas electrónicas, creando horrendas expresiones como llamar “privilegiados” a los falsos autónomos, cuando lo que se conciben son trabajadores que no están asegurados, que tienen que cubrir costes de la operación comercial, donde se eluden los pagos de impuestos  y cotizaciones sociales. Que AirBnb, una de la mayores compañías de hospedaje no tenga hoteles y Uber, una de las mayores entidades proveedora de transporte no tenga ni un solo vehículo en propiedad, confunde cuanto más aterra.

Vehículos taxíSi no paramos esta bomba de relojería, nuestros descendientes no volverán a saber que es tener una pensión, ni un servicio público, ni una baja por enfermedad porque no sabrán lo que es un contrato laboral. Serán todos, por obligación, autónomos, con limitadas coberturas cuando en muchos casos ninguna, donde se llegará a una brecha abrumadora entre ricos y pobres, con muchos minitrabajos para obtener un sueldo medio. Algo nos corresponde hacer a los que vemos todo esto desde una bola de cristal que los taxistas nos están mostrando.

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