La universidad, más allá del máster de Cifuentes

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Cifuentes en la toma de posesión de Javier Ramos como rector de la URJC.
Cifuentes en la toma de posesión de Javier Ramos como rector de la URJC.

Analizamos el papel de la universidad en la sociedad, más allá del escándalo de turno.

El otro día, en la cafetería de la Universidad Rey Juan Carlos, sonaron tambores de guerra. Era el clamor de aquellas personas que construyen la universidad cada día desde la base. Están hartas, y es normal. Tan normal que, habiendo preguntado a alumnas sobre el caso, son habituales las respuestas del tipo “es una vergüenza, pero no me extraña que pase algo así en esta universidad”.

Y es que el caso del máster de Cifuentes es algo concreto, pero que refleja todo un sistema. Porque hablamos también de la universidad que “acogió” al grupúsculo neonazi Hogar Social Madrid durante meses sin dar apenas explicación. Hablamos también de la del rector de los plagios. Hablamos también de la universidad en la que un rector imputado por amenazas de muerte al otro candidato. Y cómo no, hablamos de la universidad del nepotismo.

No obstante, en este artículo me planteo cuál es el papel de la universidad en la sociedad actual. Para ello me centraré en las personas trabajadoras, no en aquellas que, teniendo su vida resuelta, se apuntan a una carrera por mero placer contemplativo.

En primer lugar, debemos quitarnos el velo de concebir la universidad actual como una academia que generase conocimiento para el bienestar general. La universidad sirve a las grandes empresas. Otorga conocimientos técnicos, pero nula capacidad de crítica social.

Los estudios universitarios generan una importante división dentro de las trabajadoras. Generalmente provoca que aquellas personas que los poseen se crean superiores a aquellas que no los tienen. Tan potente es esta idea que sigue ocurriendo, aunque cuando acabes la carrera te espere una concatenación de prácticas no remuneradas.

Además, la vida del estudiante medio es una vida acomodada. No sé cuántas veces habré dicho o escuchado “aprovecha ahora que estás estudiando”. Una “falsa buena vida” diseñada estructuralmente para tratar de evitar una juventud organizada y consciente que luche por sus intereses como trabajadoras del futuro que son.

Marx afirma que “necesitamos otra educación para otra sociedad y otra sociedad para otra educación”. Esta misma comodidad universitaria hace que sea un buen lugar para que estudiantes prueben a luchar por sus intereses legítimos, equivocarse, aprender y seguir luchando.

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