El Servicio de Estacionamiento Regulado (SER).

Podría darse el caso de que el Ayuntamiento de Valdemoro se planteara alguna vez restablecer el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER); lo que todos conocemos como los parquímetros. Esas cosas pasan a veces. Sobre todo si descubres que con los ingresos que tienes no puedes hacer frente a todos los pagos que quisieras atender; entonces, es fácil caer en la tentación de buscar formas anómalas de recaudación. Aunque sea de una forma más limitada en extensión, el sistema puede suponer un volumen de recaudación que contribuya a mejorar los ingresos de la Corporación municipal.

Razones para oponerse.

Existen muchos motivos para oponerse a una medida en este sentido y de estas características, pero señalaré solamente las que me parecen fundamentales para no considerarla aceptable.

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La razón de ser del sistema

  1. Los sistemas de regulación del estacionamiento son una herramienta, más o menos eficaz, para atender a la necesidad de estacionamiento en algunas zonas de las ciudades, cuando la falta de este se convierte en un problema grave en la vida de los vecinos. En esos casos puede ser acertado recurrir a él, con moderación y con sentido, como siempre que se pretende implantar cualquier limitación.

Estos sistemas aumentan la rotación de vehículos en las plazas de estacionamiento disponibles, al establecer una restricción en cuanto al tiempo durante el cual es posible ocupar una de esas plazas, obligando a trasladar el vehículo a otra plaza trascurrido el periodo de estacionamiento permitido. Para reforzar el cumplimiento de esta limitación, se establece además la obligación de pagar por el tiempo que se estaciona, y una serie de sanciones por el incumplimiento parcial o total de la regulación establecida.

No se da en Valdemoro la condición requerida para legitimar la implantación de un sistema de regulación del estacionamiento, es decir, no existe en Valdemoro la necesidad de solucionar un problema vecinal en relación con esta cuestión. Tan es así, que su implantación en 2012 no sólo no fue recibida con satisfacción por los vecinos, sino que dio lugar a una movilización en contra de ella sin precedentes, incluyendo una de las manifestaciones más concurridas de las que hayan podido tener lugar en Valdemoro, en muchos años.

No existe, sin duda, el problema que se podría pretender solucionar. Si acaso, puede existir, en algún pequeño sector, el deseo de verlo establecido por su propio interés, pero, si, para cubrir la necesidad de una mayoría, es aceptable sacrificar parte del beneficio de una minoría, no lo parece tanto que, para satisfacer el deseo de una minoría, se tenga que sacrificar el resto.

Por otra parte, para dar satisfacción a ese deseo es posible recurrir a otro tipo de medidas que no afectan de forma negativa a la mayoría, como pueden ser mejoras en el transporte público o en el aparcamiento de la calle Colegio, estableciendo, por ejemplo, limitaciones al tiempo de estancia que favorezcan la rotación de vehículos estacionados en esas plazas.

Establecer un sistema de regulación del estacionamiento por meras razones recaudatorias, va contra la razón de ser del propio sistema, en el que el pago de la cantidad establecida por estacionar, o de las sanciones por no cumplir debidamente, sólo es un refuerzo de su obligatoriedad, y nunca la razón de ser del sistema, que no es otra que solucionar un problema que afecta a los vecinos y que en Valdemoro no existe.

Utilizar estos mecanismos como medios anómalos de recaudación no es nuevo. En un proyecto de Presupuestos elaborado por el anterior equipo de gobierno de Ciudadanos, uno de los aumentos de ingresos previstos, consistía en un incremento de más del 300% de lo recaudado por multas a los vecinos. A pesar de que tales Presupuestos no vieron la luz, en el ánimo de muchos vecinos existió la convicción de que esta vía recaudatoria se puso, de alguna manera, en marcha.

En resumen, ni existe el problema de estacionamiento, ni el sistema puede tener un fundamento recaudatorio, por  lo que no sería aceptable que el Ayuntamiento se planteara su restablecimiento.

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Las promesas electorales sobre el estacionamiento

  1. Como se ha señalado, la implantación del SER en Valdemoro dio lugar a una importante movilización de los vecinos, con objeto de oponerse a esta medida. Se llegó incluso a algunas acciones de pequeño sabotaje contra los parquímetros o la señalización vertical que delimitaba las zonas. También, en las áreas perimetrales de la zona de regulación del estacionamiento, se boicoteó el sistema, no estacionando vehículos en ellas durante las horas de vigencia de la regulación, lo que obligó muy pronto a excluir del sistema esas áreas, absolutamente deficitarias para la empresa encargada del control.

A pesar de esta movilización, cuya acción más visible fue una significativa manifestación que recorrió las calles de Valdemoro, culminación de un ciclo muchas pequeñas manifestaciones espontáneas, que durante semanas tuvieron lugar tras las asambleas de la Asamblea Popular de Valdemoro (los domingos en Plaza de la Piña), nada se consiguió del equipo de gobierno de entonces, que, a tenor de lo que se va sabiendo en otros casos, podría haber tenido intereses inconfesables en esa operación.

Tal fue la oposición vecinal al SER que en las elecciones de 2015 rara fue la candidatura que no incluyó en su programa de promesas, la de eliminarlo si podía gobernar el Ayuntamiento. Promesa que se vería incluida en el caso de los programas de los tres grupos que hoy forman el equipo de gobierno municipal, si acaso se restableciera. Hasta tal punto esta promesa se convirtió (junto con la de eliminar la tasa de basura, de la que quizás hablemos en otra ocasión) en uno de los ejes fundamentales de aquellas elecciones que puede considerarse como la única promesa cumplida por el anterior equipo de gobierno de Ciudadanos, aunque fuera ya en el tiempo de descuento y apenas le sirviera sino como tanto del honor en un partido que ya tenía perdido.

Si incumplir una promesa electoral es malo, aunque no tenga generalmente graves consecuencias, actuar en contra del cumplimiento de la que es una promesa propia, aunque haya sido realizada por otros, sería difícil de explicar y de calificar.

Por otra parte, cuesta mucho entender que desde un equipo de gobierno del que forman parte concejales que se califican como ecologistas, se pudiera plantear poner en marcha una medida que favorece el uso del transporte privado, en lugar de otras medidas que fomenten y faciliten el uso del transporte público.

 

El verdadero problema: la deuda.

  1. Desde otro punto de vista, también conviene decir que el Ayuntamiento de Valdemoro no tiene realmente un problema de gastos o de ingresos. Es decir, el Ayuntamiento tiene ingresos suficientes para atender sus gastos e incluso hacer inversiones o ampliar sus gastos prestando servicios que ahora no presta. El verdadero problema del Ayuntamiento de Valdemoro es su deuda, cuyo pago consume parte importante de los recursos e impide atender otros pagos.

El origen de esa deuda es bien conocido. Los equipos de gobierno del PP, comprometían gasto “por encima de nuestras posibilidades” que luego no pagaban (salvo en aquellas operaciones en las que tenían algún interés “especial”). La deuda con proveedores crecía hasta que desde el Gobierno “amigo” se establecía un plan consistente, básicamente, en que esa deuda con proveedores se convirtiera en deuda financiera, a través de préstamos, para nada favorables, de entidades bancarias, también “amigas”.

Este mecanismo de creación de deuda tiene dos consecuencias importantes:

  • Por un lado, es parte de un proceso general de apropiación de lo común por manos privadas, pues, no se trata sólo de que gran parte de los impuestos que los vecinos pagan van destinados a pagar estos préstamos, sino que la necesidad de atender esos pagos se convierte también en fundamento y justificación de las privatizaciones de servicios y las enajenaciones de bienes públicos.
  • Por otro lado, es un principio básico de análisis financiero, que la autonomía financiera de una corporación (fundamental para su autonomía en todos los aspectos) depende mucho del volumen de su deuda. Porque el acreedor condiciona siempre la actividad del deudor, y cuanto mayor es la deuda, mayor es el poder del acreedor sobre el deudor. De forma que, en determinados niveles de deuda el deudor no puede hacer nada que no le convenga al acreedor, protegido legalmente en su derecho, de manera algo excesiva si se trata de entidades bancarias.

Por tanto, la gravedad del problema de la deuda es notoria. Y ese es el problema en el que hay que plantearse actuaciones serias que lo pongan en vías de solución. Considerar la deuda como un mero problema contable, que debe solucionarse con simples medidas técnicas, es un grave error. Porque, por un lado, la deuda es, sobre todo, un problema político, que deteriora el bienestar de los vecinos, en primer lugar, y, en segundo lugar, pone en peligro su propia condición de ciudadanos y las facultades que se derivan de ella, convirtiéndolos en algo más parecido a siervos de la gleba bancaria.

Por otro lado, la técnica contable no es neutra. Los principios, normas y métodos de la contabilidad “ortodoxa”, responden a una ideología determinada, que protege unos intereses concretos y particulares e impide una verdadera defensa de los intereses generales. Las normas contables vigentes son un instrumento de parte, que siempre interpretan la realidad en un mismo sentido, que poco tiene que ver con el común.

La deuda es un instrumento político, hoy al servicio de unos pocos. La obligación ineludible de quienes quieran representar a la mayoría es convertirla en un instrumento a favor de esa mayoría, que sirva para mejorar sus vidas y no para empobrecerla.

Para eso, como para casi todo lo importante, los atajos no sirven. Ni la contabilidad creativa, ni la recaudación ingeniosa ni, por supuesto, la ortodoxia técnica, pueden ser el camino que acerque a lo que, en definitiva, todos buscamos: una vida mejor que la que tenemos. O, al menos a corto plazo, una que deje de empeorar.

Podría darse el caso de que el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valdemoro, se planteara restablecer el Servicio de Estacionamiento Regulado en este municipio. Esas cosas pasan, pero se estaría equivocando gravemente.

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