Quiéreme Libre, la asociación de mujeres

Durante aquella tarde de aquel viernes varias amigas imaginamos crear una asociación de mujeres que tenía que ayudar a parar puños de acero, a creer en ellas en sus denuncias, a demostrar que se puede querer sin encadenar. Quiéreme libre nació así, sencillamente, hablando de un problema terrible que ponzoña la sociedad hasta retorcerla sin compasión, y así ocurre, casi a diario, brutales muertes en las mismas narices de un estado que se cree de bienestar y que nosotras, ese grupo de amigas, no podía tolerar más.

Estamos ahora ante un proyecto monstruoso en su generosidad. Es asociación de mujeres y ahí engloba una diversidad extraordinaria, con todo lo que conlleva ser mujer en la época que vivimos. Queremos trastocar la sociedad, con el inmenso propósito de hacer entender a las generaciones actuales que el  feminismo no es lo contrario de machismo, que el feminismo es reconocer que la compañera que se sienta a su lado debe tener las mismas capacidades y derechos que el del  resto de compañeros, porque realmente todo el mundo está a favor de la igualdad en los derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, y  bajo ese prisma todo el mundo es feminista.

Quiéreme libreEs con la educación con la que podemos desarraigar ese machismo estructural con el que debemos acabar y arrancarlo de cuajo de lo cultural y educativo. Machismo estructural que se detecta en pequeños detalles inconscientes porque se han asimilado sin darse cuenta desde la educación infantil en los hombres.  Todo este complejo proyecto tenemos que realizarlo desde la humilde, sencilla y modesta manera que alcancemos, poniendo además mucha imaginación, dada la limitación financiera con la que cuenta cualquier asociación que se origine en los momentos actuales.

Otra de las partes, la más importante, de nuestro proyecto será atender a mujeres que sufren violencia visible e invisible. El sueño de este grupo de amigas que se proyectó aquel viernes, tenía como primordial compromiso decirle a la mujer que ha sufrido agresión física y verbal, sexual o psíquica que estamos aquí para ayudarla, para atenderla, para escucharla, para que no reciba más golpes, ni torturas, ni ella, ni sus hijas e hijos, que desde este momento deja de estar sola.

El padecimiento de ellas será primero en el alma. Es la violencia invisible, la más peligrosa, la que se está aceptando por parte de los jóvenes, la que se acepta socialmente, se tolera y está acuñada en la cultura. Después vendrá la violencia visible, la que otorga moratones, heridas, torturas físicas. Y por último su decisión de acabar con todo esto, de querer ser feliz,  de decirse a sí misma que vale mucho, que lo vale todo, que no va a aceptar ningún más “lo siento, no lo volveré a hacer”, de no creerse un “te quiero” enfermizo, posesivo, controlador, de verse capaz de salir de esa cueva enterrada en la mentira, en la frustración, donde su autoestima se sepultó en la profundidad de esa misma cueva. Nuestra labor será acompañarla, a desenterrar juntas ese aprecio y consideración para que de nuevo renazca, como ella, más fuerte que nunca, con un jamás tatuado en su ánimo.

Quiéreme Libre

Sabemos que nos enfrentamos a mucho, pero nuestro poder es máximo cuando hay ilusión, ganas, motivación y deseos de ver la primera sonrisa que demuestre que todo ha valido la pena. Entonces ella nos regalará un Quiéreme Libre, que tendrá vital importancia en su vida a partir de ahora.

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