ADIOS A LOS EXAMENES DE SEPTIEMBRE, ADIOS A LA CLASE ANTES DE TIEMPO

Según el calendario oficial de la Comunidad de Madrid es el día 22 de junio cuando se termina el curso, el último día de clase, pero lo cierto es que los alumnos tienen los boletines de notas desde el pasado viernes. La cuestión es qué tienen que hacer ahora los que hayan aprobado todo, ¿les seguirán dando materia porque no ha dado tiempo a completar todo el temario? y de seguir dando esa materia, ¿se examinaran de ella? ¿Tiene algún sentido si ya tienen los boletines de notas? ¿Entonces la otra opción es ir a actividades alternativas, como talleres, debates, películas?, ¿Es ese el plan de nuestros hijos que han aprobado durante las 2 semanas que quedan?

Plan que se ha impuesto de forma obligatoria en todos los institutos hace apenas unas semanas, a mediados de mayo y que ha supuesto un trabajo extra para el profesorado que sin ningún recurso alternativo adjudicado por la Consejería, deben organizar tales actividades extras para evitar la temida deserción de las aulas. Por tanto, a esta nueva organización, la de atender a dos grupos de alumnos y alumnas muy diferenciados, se le suma las ya habituales funciones de reunirse en las juntas de evaluación, los trabajos de gestión y los tribunales de oposición y selectividad a los que algunos de ellos forman parte.

clasePara el resto de alumnos que les haya quedado alguna asignatura pendiente tiene más o menos sentido esas clases, porque se sobreentiende que son de recuperación, pero aquellos alumnos que les queden tres o más de tres asignaturas, ¿tendrán más opciones de aprobar ahora que en los exámenes tradicionales de septiembre? Porque se ha pasado de disponer de 2 meses para aprobar a hacerlo en apenas 15 días.

El Plan Bolonia ha traído este año a los institutos madrileños un caos absoluto y eso se percibe también en los centros valdemoreños. Los alumnos andan completamente desubicados y desorientados. Muchos de ellos acaban quedándose en casa la mayoría de los días porque no le encuentran ningún sentido ir a clase y eso significa absentismo y abandono de las clases antes de tiempo, convirtiendo sus largas vacaciones en casi 3 meses completos.

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Este cambio radical que está sufriendo todos los actores de la educación, alumnos, profesorado y padres, no fueron considerados en ningún momento cuando se tomo la determinación por parte de la Consejería de Educación. Entendemos que se debe balancear los pros y contras de esta nueva opción. Frente al absentismo que produce este cambio, la falta de tiempo para preparar las asignaturas pendientes, que estos exámenes de junio pedagógicamente son más infructíferos que los de septiembre, que la administración ya tiene un buen motivo para no pagar al profesorado interino, está la facilidad que tienen los alumnos suspendidos de recibir clases por parte de sus propios profesores y examinarse cuando todavía tienen reciente sus estudios, pero aún así será necesario que la Consejería de Educación perfeccione este revolucionario cambio y nos dé mejores razones para pensar que la educación madrileña es de calidad y excelente para nuestros hijos e hijas.

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