Évole y la revuelta de los cerdos

A la polémica generada por el programa de Jordi Évole, Stranger Pigs, el pasado domingo 4 de febrero yo también quiero dar mi opinión.
Me pareció aberrante que existan esos lazaretos para animales que están enfermos y que abandonados a su suerte, se llegan a comer unos a otros porque no disponen de más alimentos con los que sustentarse. Que sé exagerada o no en el programa, que se creara mayor o menor alarma social para muchos especialistas, no deja de tener importantísima la validez de las imágenes que se grabaron durante la incursión en la granja.

Évole, mlatrato animal Ya es lo de menos que esa carne llegue a ser consumida, que por su puesto si es así y presiento que así se hará en muchas ocasiones, sería una tremenda brecha para la salubridad, pero es mucho peor y de más terrible importancia las condiciones en las que esos animales se encuentran y que a nadie parece importar. Todas las voces saltan alarmadas porque no es verdad que esos animales lleguen a nuestros platos. Da igual que tengan llagas, da igual que los ojos de esos animales estén marchitos, medio moribundos, en la más atroz agonía cuando están siendo devorados por sus propios compañeros cuando aún se mantienen con vida. Qué más da que existan granjas en España, cuarta economía de Europa, que no cumplan normativas básicas, que los animales vivan sobre sus propios excrementos y que queden abandonados a su suerte.
Lo realmente importante y lo que ha impulsado la polémica hasta hacerla viral es que hay una gran empresa de alimentación detrás de todo esto que ha sufrido un varapalo al emitirse el programa. El lobby muestra su cara más terrible, cara que durante años muchas ONG han denunciado lo que en muy poco tiempo y metraje hizo Évole. Ellos ya han pasado por la criminalización, represalias y encarcelaciones por mostrar una realidad que es consustancial a la explotación animal.

Évole maltrato animal Me quedo con este gran mensaje, el fundamental, porque hay otras opciones para la alimentación del ser humano y por suerte cada día se relanza entre las conciencias el veganismo ético.
Si algunas voces dicen que Évole se equivoco al tratar el problema, porque podría haberlo tratado desde otro prisma que no hiciera tanto daño a pequeños ganaderos honrados que cuidan de sus granjas, yo digo que esos ganaderos no tienen nada que temer, que si sus animales están realmente bien cuidados, y estoy convencida que así es porque han existido toda la vida, no van a salir en ningún programa de alta audiencia para denunciarles, ni van a perseguirlos ninguna ONG contra el maltrato animal.
Para mí el programa ha servido para abrir los ojos a una sociedad inmersa en un estado capitalista antropocentrista, donde el ego y el capital está muy por encima de lo eco y la vida. La base de nuestra sociedad hasta ahora ha sido la de aceptar moralmente que para alimentarnos, vestirnos, divertirnos e investigar teníamos que consentir la violencia y sufrimiento de los seres sintientes. Pero gratamente debo admitir que se está desquebrajando esta filosofía, que programas como este y ONG que siguen firmes en sus denuncias para acabar con la crueldad hacia los animales, están haciendo una labor increíble de concienciación, porque actualmente existen múltiples alternativas libres de crueldad animal absolutamente satisfactorias (o más) y cada vez más personas reconocen el valor de desplegar una ética interespecie, que respete por igual a todos los seres vivos con capacidad de sufrir.

Évole maltrato animal Doy las gracias a Jordi Évole por mostrar a seres sintientes en un nivel de tortura y sufrimiento enorme, porque el trato que reciben los animales por parte de los seres humanos no sólo es inaceptable moralmente, sino que además está profundamente interconectado con las relaciones de poder capitalistas que están destrozando el medio ambiente e impiden el desarrollo de sociedades no violentas, justas e igualitarias.

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