El egocentrismo del hombre no conoce límites, es egocéntrico a nivel individual, colectivo y donde ya lo borda es como especie. Somos la especie superior, ocupamos la cúspide en la cadena alimenticia y lo mejor es que somos racionales, la racionalidad nuestro gran don, nuestra mayor ostentación de superioridad.

En aras de ese don cometemos verdaderas aberraciones, no solo contra esas especies que consideramos “inferiores” sino contra nuestra propia especie. En el mundo animal se mata por necesidad, nosotros lo hacemos sin justificación, sin motivos coherentes, a veces lo englobamos en una ideología común, cometemos genocidios por motivos ideológicos, se masacra por motivos religiosos, a lo largo de la historia se han cometido y se siguen cometiendo a día de hoy verdaderas atrocidades en nombre de un Dios, pero “somos racionales”.

Si esas aberraciones las cometemos contra nuestra especie, con las “inferiores” nos explayamos. Somos capaces de llevar a una especie a la extinción, asesinamos animales por motivos lucrativos, entre otros, se organizan safaris donde matar un animal salvaje forma parte del lote, animales majestuosos mueren a manos del hombre por dinero o por diversión, a modo de trofeo y experiencia excitante que contar a la vuelta de nuestras vacaciones  sacrificamos animales para experimentar en laboratorios o probar armas nuevas, destruimos su hábitat poco a poco porque invadimos su terreno. Pero “somos racionales”.

“El Hombre, la bestia que acabará con si mismo”

A menor escala para los que no pueden ir a África, tenemos como opción la caza menor , siempre me he preguntado como se puede llamar deporte. Por lo visto , según los cazadores a los que he tenido ocasión de preguntar es porque andan mucho , mi segunda pregunta es si no han oído hablar del senderismo, pero debe ser que el no matar un animal no produce adrenalina porque su explicación es que no es lo mismo.

Y sin entrar en debates, que decir ya de la parte en que el sacrificio animal supone un evento, un espectáculo, con todos mis respetos hacia unos y otros, en mi cabeza no cabe, no encuentro la diversión en las corridas de toros, en matar a un toro a lanzazos o tirar una cabra de un campanario pero todo esto lo hacemos en base a nuestra racionalidad. Una vez mas “somos racionales”.

Y por ultimo no quiero olvidar a nuestras mascotas, esos “animales domésticos” que te llenan la vida pero que a algunos, como ya la tenían llena de obligaciones y compromisos cuando lo adquirieron, se deshacen de él cuando se dan cuenta que tienen que atender sus necesidades básicas. A cambio ellos lo dan todo, te reciben de la misma manera estés del humor que estés, jamás tienen un mal día ni tienen en cuenta el tuyo. Todo es entrega y nobleza, pero desgraciadamente todavía hay gente que los abandona o los maltrata. Esto también es producto de nuestra racionalidad, por eso desde aquí, aprovechando que he escrito esto quiero dar las gracias a mis dos niñas, estén donde estén, por haberme concedido el honor de compartir su vida conmigo sin pedir nada a cambio y quiero darles a ellas y a todas esas especies “inferiores” las gracias por su “IRRACIONALIDAD

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Cualquier mujer como otra, llena de obligaciones, que madruga, que trabaja y que nunca pensó que seria capaz de escribir esto

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