Según la Constitución española el Estado ejerce tres poderes, el poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. El Ejecutivo recae sobre el Gobierno, que es el que ejecuta las leyes, el Legislativo que recae en las Cortes, donde se legisla y el Judicial, que se sustenta en los Tribunales de Justicia, que es quién juzga si se cumplen las leyes. Dichos poderes, en consecuencia, están separados en organismos públicos diferentes. Un Estado de Derecho se basa precisamente en eso, en la separación de poderes, ninguno debe invadir el terreno del otro.
Eso es lo que dice la Constitución y de lo que suelen presumir gran parte del colectivo político así como el de los medios de comunicación españoles. Nos pasamos la vida dando lecciones de democracia, como si nuestra historia estuviese hecha de ella, no fuimos ejemplo de nada. De todos es sabido el nivel de politización al que han llegado los magistrados españoles, que no se pueden afiliar a los partidos políticos, pero sí a asociaciones dentro del mundo judicial, las cuales no son más que tapaderas para burlar a la ley, cada asociación ya se sabe de qué pie cojea. De ahí el interés de los políticos de que un determinado caso sea juzgado por este tribunal  o por el otro. Me parece que cuando hablamos de este asunto no empleamos el lenguaje con rigor, eso no es politización, eso es corrupción.
La democracia está secuestrada por el poder predominante que ha devorado los tres poderes lícitos del Estado, el poder financiero, es el puto amo. Nuestros políticos en muchos lugares del mundo hace tiempo que se lo entregaron, estamos en sus manos absolutamente para todo, ya no se necesitan ni armas ni ejércitos para implantar una dictadura, ya no es militar, es económica. Te amenazan, te asustan con corralitos y demás, trabajar por 400 euros al mes es mejor que no trabajar. Y tener metástasis es mejor que estar muerto.

LA TRANSFORMACIÓN DEL PODER

Los tres teóricos poderes se han convertido en el sustento del poder económico, son sus ejecutivos de gomina. Y yo le añadiría otro, el que siempre se dijo que era el cuarto poder, los medios de comunicación, también conocidos como los medios de desinformación y manipulación de la verdad.
En España como no podía ser de otra forma grandes medios de comunicación monopolizan la información en televisión, radio y prensa escrita. Así en las ondas televisivas Atresmedia y Mediaset se reparten las cuatro cadenas generalistas, ocupando una cuota de pantalla del 90%. En radio el pastel se lo reparten Mediaset con Onda Cero, PRISA con la Cadena Ser y la Conferencia Episcopal con la COPE. En prensa escrita el diario El País también es propiedad del Grupo PRISA. En televisión de pago, por cable,Telefónica adquirió Canal +.
Si nos paramos a pensar en los inmensos nombres de las multinacionales citadas en los párrafos anteriores, junto con el poder eclesiástico, y a su vez pensamos que la información está en esas manos, no nos queda otra que echarnos a temblar y cuanto menos dudar de todo lo que nos cuentan. El capitalismo, en su versión más feroz, nos cuenta, nos informa de lo que pasa en España y fuera de ella. Podemos decir que nos queda la televisión y la radio pública, pero amigo, eso es casi como salir de Málaga para meterte en Malagón.
Es cierto que algunos medios englobados en estas multinacionales tienen una apariencia más progresista, por ejemplo la Sexta, de Atresmedia, pero no corresponde evidentemente por aspectos ideológicos, sino por una simple cuestión de ocupar una cuota de mercado, los perroflautas también son negocio, producen también dinero. Los periodistas que trabajan en estos medios saben que hay unas determinadas líneas rojas que no se deben pisar, porque pronto estará sonando el teléfono del director en cuestión recibiendo la orden de fulminar a Menganito inmediatamente, ejemplos de esos ya hemos visto varios.
Dentro de este mundillo mediático, referido a política, llama la atención la enorme cantidad de debates y de tertulias existentes en él.
Se ha creado la figura del tertuliano, que están todo el día entrando y saliendo de los diversos platós de televisión. Me hace gracia cuando rotulan el nombre del periodista que está hablando, acompañado de Director de…¿Estos tíos trabajan donde pone?, ¡pero si están todo el día en la televisión, en una cadena y en otra!. Irán por su periódico solo a cobrar. Y aquí también hay monopolio, siempre sacan a los mismos, salen más en la tele que el Presidente del Gobierno. Debaten y opinan absolutamente sobre todo, cada uno juega su papel, y ya sabemos antes de que digan algo lo que van  decir, aquí también nos conocemos ya todos estamos en un punto donde hay poca información importante y mucha opinión, demasiada. La opinión se ha comido a la información, los noticieros no son informativos, son un fango de opiniones con un claro objetivo tendencioso. Cuando la opinión invade el terreno de la información se llama manipulación.
El consuelo es que nos queda internet, también lo quieren controlar pero ahí lo tienen más difícil. El problema es que junto a cosas interesantes y diferentes a lo que te encuentras en los medios convencionales, prolifera también mucha basura, información falsa, que no hace más que confundir al personal. Noticias que se van compartiendo, corren como la pólvora y al final crean un auténtico bulo.
El capital, el dinero,otorga los grandes medios de comunicación, y el dinero ya sabemos que es conservador, es de derechas. El capitalismo no podía pasar por alto el introducirse en el mundo mediático informativo, por dos razones, lucrativas y sobre todo, la más importante, controlar la información que le llega al ciudadano

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